jueves, 16 de junio de 2011

Orígenes 2

Lugar: Café HAVANNA peatonal
Dirección: San Martín 2433
Mayo 2011


  EL BARÓN DE LA CERVEZA



Y como lo contó El Catador Templario en "Orígenes", un buen día volvimos al lugar donde comenzó todo. El azar, el destino, el caos, vaya a saber qué, quiso que los demás peñistas invitados no pudieran asistir por motivos diversos y así los tres fundadores de la peña de jueves volvieron a reunirse en el Café Havanna, en el corazón de la peatonal santafesina, un poquito más de un año después de aquel primer "cafecito", viviendo un incomparable deja vu. Además, como en aquella oportunidad, estuvimos sentados afuera porque adentro estaba repleto y, si me apuran, creo que hasta nos sentamos en la misma mesa. En fin, sin detenernos demasiado en estos sincronismos, vamos a lo nuestro: Havana, en cuanto a la cafetería, no defrauda. Mi café se llamaba "Deleite", y en honor a la verdad tenía bien puesto el nombre, pruébenlo y después me cuentan. Lo acompañé con un tostado que... bueno, sinceramente no era lo mejor, este apartado obviamente no es el fuerte de Havanna. Rico, pero escaso y lejos de un precio acorde. Lo que sí tienta es la parte de dulces. No probé nada esta vez, solamente una masita con chocolate que vino con el coffee, pero la carta tenía un lindo diseño con fotos de tortas, masas y, obviamente sus célebres alfajores. Para los días más frescos, Havana tiene un interior cálido, algo falto de espacio, pero muy agradable, y para los días en que el clima es más benévolo y se puede hacer exteriores sin problemas, la peatonal santafesina -creo que coincidirán conmigo mis compañeros y santafesinos en general-, ofrece en cualquier horario inigualables bellezas naturales, difíciles de encontrar en otros lugares del planeta. A veces esto conspira porque se nos enfría el café, se pierde el hilo de las charlas, etc. pero sin lugar a dudas es un punto más a favor de este lugar. Gracias por todo Havanna, volveremos para celebrar otro aniversario.


 EL CATADOR TEMPLARIO



Como decía el peñista fundador, Barón, mucho de Deja Vú había en esta convocatoria semanal. En parte relaté las razones en "Orígenes" anteriormente. Pero debo agregar que reencontrarme con los sabores de este café ya me traen recuerdos de más atrás en el tiempo. Sobre todo en lo relativo a los alfajores de internacional calidad.

En mi caso degusté un Latte de chocolate que si venís con el estómago medio vacío es ideal para darte ese empujoncito para seguir hasta la cena. Los pro y los contras de la presentación de esta variedad son:
- PRO: El envase descartable lo hace práctico para llevarlo "al toque" y seguir caminando sin parar de saborear.
- CONTRA: Le quita a su vez este envase esa calidez de la taza que hace al cuerpo de todo café y que te invita a esa pausa, disfrutando de ese tiempo.

Para mí, que me tomo esas pausas a modo contemplativo, rige lo segundo a rajatabla, pero siempre está el apurado al que le puede servir lo otro.
Sentarme en la peato, no es lo que más me gusta pero la tarde transcurrió tranquila entre comentario y comentario. Me hubiese gustado desparramarme en el livingcito que tiene al fondo el local pero estaba ocupado. Otra vez será. Jode un poco sí, que la moza venga a cobrarte con el tema de entregar el turno, en fin.

Un lugar harto recomendado, no se olviden antes de retirarse de llevarse un Havannet de postre. Uno solo, porque lo otro está medio salado.



 ZERO ALCOHOL


Un sitio donde lo que se toma es demasiado delicioso (el latte es insuperable), y lo que se come no se queda atrás (los tostados son abundantes y adictivos). La vista además es impagable y hasta nociva (nos sentamos fuera del local, sobre la peatonal misma). Pero el lugar tiene dos problemas importantes: ahora que viene el frío, si uno desea ubicarse en el interior, seguramente no encontrará mesa libre con facilidad. El local es muy chico y siempre está abarrotado de gente. Y lo otro es la escasez de personal para atender. La chica estuvo atenta, pero siempre existirán demoras por este motivo. Por lo demás, es un sitio de precios acordes al lugar, y deliciosa carta llena de cosas tentadoras.


 

Calificación General
 
 
 3.31

lunes, 6 de junio de 2011

This is... Liverpool

Lugar: LIVERPOOL RESTO BAR
Dirección: Pedro Vittori y Mariano Comas
Mayo 2011



  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Pedro Vittori y Mariano Comas... esquina conocida por los fundadores de Sin Buscapina porque en un pasado que algunos queremos olvidar, las circunstancias nos hicieron ocasionales vecinos. En esa época (imágenes en blanco y negro con melancólica música de tocadiscos) funcionaba aquí una pollería que supo darnos muchas satisfacciones en mediodías de sábado donde degustábamos esos pollitos con chimichurri y fritas o sus inolvidables hamburguesas... Lustros después, la revisitamos una noche de jueves, buscando descubrir qué ofrece al peñista este bar que no hace mucho abrió sus puertas. 

Para empezar, como la jornada estaba más cerca de ser primaveral que otoñal, nos ubicamos afuera... y acá está el primer detalle incomodante: poca luz en el exterior, producto de dos cosas: 1) la calle no da la iluminación suficiente, y supongo que como no falta mucho para el invierno y pronto van a desaparecer las mesas en la vereda, no van a invertir todavía en un reflector que nos evite tener que valernos de la linterna del celular para leer la carta o distinguir si la comida está bien cocida o no. Y 2) atentaba contra la visibilidad una sombrilla desplegada, que si bien criticamos en un principio, resultó ser imprescindible para no sufrir la lluvia de hojas secas de los árboles en los platos y volvernos vegetarianos forzosos. 

Sobre la comida, la verdad es que no me puedo quejar. Hay pizzas, tablas, minutas, platos gourmet que aunque no en una variedad sobresaliente, sí es celebrable que no es verso que estamos en un restó, como por ahí pasa en otros lugares que de restó tienen nada más que el nombre. Los precios están bien, sin motivar fuegos artificiales. Compartimos unos "sanguches" con pan baguette a modo de entrada y después en lo personal me deleité con un "lomo a la crema de olivas verdes con vegetales rostizados". No defraudó, aunque si no me hubiera comido antes el citado sandwich hubiese resultado algo escaso. En el apartado "bebidas", sufrimiento, aunque no por culpa de Liverpool. 

No pude tomar cerveza esa noche gracias a mi dentista a la que le mando un gran saludo y agradecimientos, me vi forzado a secundar a Zero Alcohol en su cruzada inquebrantable respetando el templo sagrado de su cuerpo y tomé una "pecsi", mirando de reojo y con baba recorriéndome las comisuras de los labios las pintas y balones que consumía y elogiaba la pareja de peñistas amigos que tenía a mi derecha y el invitado rezagado, que llegó tras cumplir obligaciones laborales y se sumó al consumo de la gélida bebida dorada. 

En interiores Liverpool gusta mucho, no es muy amplio pero está muy bien, tiene pantalla para disfrutar de videos musicales o algún partido, y el ambiente es copado para estirar las peñas o directamente irse después de comer a tomar algún trago y escuchar música. Le auguro éxito. Nos fuimos cuando la temperatura de la noche se había puesto más acorde a la lógica del calendario, con la satisfacción de otra noche de peña muy disfrutada. ¡Salud! (Por esta vez brindo con "Pecsi")



 ZERO ALCOHOL



Lugar no apto para tempraneros como nosotros. Recién 20:30 las mesas estaban listas como para sentarse a degustar algo mientras calentaban el horno de la cocina. Es cierto, el lugar es un tanto oscuro, pero creo que hay cierta intencionalidad para acaparar a gente que busca pasar desapercibida. La onda restó no me vá demasiado, tengo que reconocerlo. Esos platos de nombres extraños y sofisticados donde vale más la “creatividad” antes que la función alimenticia, se los dejo a otros. No obstante el “lomito” en baguet gigante con papas  y morrones y no recuerdo que más satisfizo mi gula ampliamente. La llegada de mi pedido (luego de una tardanza injustificada por la poca gente que había), despertó la envidia del resto de los comensales: resultó el más abundante de un conjunto de comidas que quedaban diminutas dentro de los gigantescos platos. Platos que ocupaban toda la mesa sin necesidad. Pero el final fue feliz, y como las apariencias engañan, lo que parecía escaso terminó llenando los estómagos de los presentes mientras nos deleitábamos con las anécdotas íntimas de la parejita de enamorados que compartieron la velada. El lugar es chico, así que mejor llamen para dejar sus reservas si piensan ir demasiado tarde. Y un dato extra: por lo visto esa noche, parece ser el lugar preferido por las peñistas mujeres.

PD: ¿qué encontramos en la carta?   Sandwichs con pan baguette, lomitos, cazuelas, pizzas, torres de creppes, ensaladas, salteados al wok, y por supuesto, platos gourmet.



 





Calificación General


3.54

miércoles, 1 de junio de 2011

Falso jeringoso

Lugar: PROCOPE
Dirección: Alberdi y Boulevar Galvez
Mayo 2011




 EL CATADOR TEMPLARIO



El otoño llegó con todo a la Vera Cruz y, al decir de muchos de los habitantes de la misma, se convierte en la estación donde el clima resulta ser más benigno. Predominan las tardes de sol a una temperatura casi ideal para la caminata planificada u ocasional, el encuentro con amigos, la mateada en plazas o paseos y otras opciones más.

Una de estas opciones es nuestra sana costumbre cafetera de los jueves. En esta oportunidad nos tocó acudir de nuevo al bello barrio Candioti Sur, tantas veces visitado, para encontrarnos en una de las esquinas casi clásicas del mismo.

Prócope me recibió en la intersección de Alberdi y Bulevar Gálvez con la calidez que le daban los últimos rayos solares de otoño. Rápidamente me dispuse en una mesa para unos cuántos y retomé una lectura que había quedado en mi mochila, informando previamente sobre la espera de los otros visitantes a la amable moza que me trajo la carta. Entre página y página me acomodé en la silla inmerso en la calidez que brinda el local intercalando vistas hacia la plaza Pueyrredón y a los ocasionales transeúntes que caminaban la acera. Invariablemente retrocedí unos años a la época cuándo me mudaba a este barrio pero en la zona cercana a la terminal, en las postrimerías de la misma para ser precisos. Llegaban estos días y aprovechaba el sol de la siesta para descansar la mente del estudio y caminar por sus calles pisando hojas con el mate en la mano, se produjo un enamoramiento con el entorno de esos que se suceden tantas veces, cuándo uno se identifica con el barrio en el que vive, cuándo se produce una especie de intercambio. Es el entorno que te ofrece la recorrida a cambio de que uno lo descubra, lo contemple. Después de todo, sería bello un paisaje si no hubiese un observador que le otorgue tal categoría?

Volví a la mesa justo mientras ingresaban al local mis amigos prestos al pedido de café y alguna confitura para acompañar. La charla fue derivandose entre los carriles normales, los aspectos políticos de la actualidad, alguna que otra novedad chismosa televisiva, el infaltable repaso al tema deportivo. Al escribir esto caigo en la cuenta de que vale tener amigos donde estos temas se puedan tratar con seriedad y jocosidad al mismo tiempo sin caer en la provocación y el enojo, esos grupos de amigos donde algún integrante se pelee por hablar de fútbol realmente no lo puedo entender.

Las imágenes hablan por sí mismas. Todos pedimos distintas versiones de "cafeses". La lágrima doble me pareció correcta junto con una porción de tarta de higos y frutas secaas muy buena. Uno de los puntos altos del lugar que siempre tiene algo dulce de buena pastelería para acompañar. Parte de que la tarde transcurriese tan cómodamente creo que se atribuye a la ambientación y a el entorno urbano donde se encuentra emplazado el local. Personalmente es un lugar que disfruto mucho y recomiendo ampliamente, sea para pasarlo con amigos, pareja, o solo leyendo el diario, libro o navegando con una Note. Si te pinta, te tomás un helado que a mi parecer son los mejores de Santa Fe (caros, eso sí). Vale la pena leer en las cartas el origen del nombre Prócope. Volveré seguramente una de estas tardes a guarecerme del frío otoñal.



  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Era la semana en que murió (¿murió?) Bin Laden... y obviamente como buenos argentos que somos, y ante semejante tema de conversación, no pudimos hacer menos que dedicarnos a ejercer nuestro legítimo derecho ciudadano a hablar al pedo... café de por medio. Así, la heladería Prócope nos encontró para debatir éste y otros asuntos con la seriedad que nos caracteriza (o sea, ninguna), cuando la tarde se empezaba a marchitar. La plaza Pueyrredón y el querido Boulevard Pellegrini completaban un cuadro ideal para una peña cafetera, y así comenzaron a desfilar las opiniones (muchas veces encontradas), los cafecitos y las cosas dulces. De cualquier manera, no puedo mentirles, no todo fue idílico: mi café no estaba muy disfrutable que digamos. Probé el vienés y no era ni tan generoso ni tan sabroso como el de Oro Negro... la verdad que no me dejó un gran recuerdo, todo lo contrario de la porción de Selva Negra que devoré acompañando el "coffee", una exquisitez que sinceramente no me merecía. Prócope tiene una buena variedad de tortas, bizcochuelos y postres en las cartas, pero no siempre tienen todo a disposición y es entendible, así que no vayan pensando "me voy a clavar un lemon pie grande como una rueda de tractor" porque en una de esas no hay y se da una escena de violencia. Para redondear, el lugar está muy bien, estuvimos muy bien atendidos, los helados que se ofrecen son tentadores aunque no seducen demasiado los precios, tiene mesitas afuera a buen resguardo para disfrutar de lo que queda de otoño, y para el invierno, si bien el espacio adentro no es mucho, será una buena opción para refugiarse a tomar algo calentito (asegúrense que esté más calentito que mi café vienés) y acompañarlo con algo dulce. Ah, como dato extra que siempre me olvido de mencionar: hay wi-fi para los peñistas tecnológicos que quieran bajar teorías sobre la muerte de Bin Laden para respaldar sus dichos mientras se "cafetea" discutiendo acaloradamente con la banda.


 ZERO ALCOHOL


Como mis anónimos compañeros ya se dijeron casi todo, seré concreto y breve. El local combina heladería con cafetería. Brinda las comodidades justas para albergar una buena cantidad de gente, con mesas sobre la vereda debidamente protegidas de la fría intemperie por un plástico transparente. Pero tampoco el sitio es demasiado amplio. Fuí bastante conservador en mi pedido: un submarino delicioso y una porción de selva negra bastante modesto para el precio que figuraba en la carta. Tal vez la oferta dulce no es tan amplia como yo esperaba, pero satisface al que busque cosas ricas. Los helados quedarán para el verano.


 

 



Calificación General


3.47

lunes, 23 de mayo de 2011

El volcán que sepultó a la competencia

Lugar: EL VESUBIO
Dirección: Iturraspe y Marcial Candioti
Abril 2011




  ARMANDO BARREDA


Bueno la verdad no me puedo quejar, me toca volver al blog justo para la evaluación del Vesubio, lugar que suelo frecuentar siempre que puedo. Cuando llegué ya un peñista nos habia reservado mesa (aclaro que el lugar se suele llenar y es uno de los pocos en donde la gente frecuentemente hace cola y espera turno para cenar). Están muy organizados en ese aspecto. Sus precios son mas que económicos y la atención siempre muy cuidada. Arrancamos pues con una entrada de empanadas árabes, el plato principal en mi caso fue milanesa de ternera a la pizza y renuncié al postre: estaba más que satisfecho. Los lisos estaban en temperatura y siempre acompañados de ingredientes, La verdad no tengo quejas, conocía el lugar y sabía lo que me esperaba. En resumen fue una buena noche de charla con amigos, acompañada de buena bebida y comida, ¿qué más puedo pedir?



   ZERO ALCOHOL


Finalmente recalé en un sitio del que había escuchado hablar mucho pero nunca había visitado. El lugar tiene atmósfera de comedor familiar: mucho ruido, familias con niños, gente grande, mesas apretaditas. La atención es uno de los puntos fuertes, algo que debemos destacar en vista de las últimas (flojas) experiencias de este grupo. 

Las cartas (sí, en plural) son de una variedad muy interesante. Una de ellas sólo está dedicada a comidas árabes (probamos las empanadas y casi casi nos llenamos). Otra abunda en los platos habituales en este tipo de comedores: parrillada, pastas (pedí unos ravioles que si bien no me volvieron loco, acabaron definitivamente con el hambre que traía a cuestas), minutas, etc. Y una tercera que me sorprendió, exclusivamente dedicada a pizzas de todos los gustos imaginables, y más. Quedé con ganas de ver la Pokemon y la Super Hijitus. Tal vez la próxima me anime. 

En el rubro bebidas trabajan con la firma pepsi, y ofrecen las de litro, pero sólo la chica en su versión light. Finalmente debo destacar los precios, populares y casi sorprendentes teniendo en cuenta la calidad de los platos. En definitiva,un lugar recomendado si les gusta este tipo de ambientes.




  EL BARÓN DE LA CERVEZA

Hace algunas peñas atrás visitamos el comedor árabe MAKÁNUN DIÁAFAH y en mi comentario lo emparentaba con el Vesubio. Tengo entendido que los dueños de ambos lugares justamente son parientes, con lo que se explica la similitud de los dos lugares en cuanto a la modalidad de atención (donde varios mozos atienden una mesa y el que viene a cobrar no es el mismo que trajo los platos, por ejemplo), la comida (donde se cuenta con una buena variedad de platos típicos arábigos, aunque no llega a ser tan amplia como en el otro comedor, además de respetarse la abundancia de cualquier cosa que se pida), y fundamentalmente en LOS PRECIOS. Así es que este lugar suele llenarse a cualquier altura del mes también. Con el amigo Armando Barreda pedimos varios lisos, que a $2,50 cada uno son una invitación a quedarse un buen rato y volver en taxi (o en una carretilla) a casa. (Un dato más sobre la bebida: en invierno suelen comenzar a ofrecer lisos "negros"). Comí "canelones Vesubio" que casi no puedo terminar y los cuales recomiendo tener en cuenta porque dieciséis mangos un plato como ése es casi un chiste. También hay gaseosas familiares, pero eso lo dejo al especialista en el tema. El lugar igualmente adolece de los mismos inconvenientes del anteriormente comentado comedor árabe: no hay demasiado espacio, las mesas se apretan, generalmente hay que ir temprano o esperar y esperar, no hay reservas, en fin... son las reglas del juego, al que no le guste, hay otras opciones (aunque no a este precio). Ah, también estuvimos muy bien atendidos por todos los mozos/as que pasaron por nuestra mesa. El Vesubio no es una maravilla gastronómica inigualable, pero no defrauda, sobre todo si uno no está apurado, tiene ganas de comer mucho (y rico) y poca plata en los bolsillos.







Calificación General


4.03

martes, 17 de mayo de 2011

Recurso renovable

¡Inauguramos hoy las Peñas Cafeteras! Porque las tardecitas de Santa Fe también merecen un espacio. Durante la temporada otoño-invierno alternaremos las clásicas salidas nocturnas con las mesas de café. Que lo disfruten...

Lugar: ORO NEGRO
Dirección: Casanello y Rivadavia
Abril 2011
 EL CATADOR TEMPLARIO


La sensación del recuerdo vespertino iba In crescendo ese jueves. En parte por lo relatado anteriormente en "Orígenes", en parte por volver a tener esos recuerdos de tardes ya vividas, del aroma a café y de los diálogos con grata compañia. Mi llegada al sitio fue tempranera, dispuesto a pasar el rato leyendo un libro, uno de esos que cuesta terminar, a la espera de los amigos. La amarga sensación de encontrar el lugar cerrado me hizo buscar otros entretenimientos visitando las vidrieras de cercanos locales y preguntando a la gente el horario de apertura del café. Ya cuándo nos habíamos sumado con El Barón el local estaba en marcha y nos dispusimos en una mesa a comenzar la charla.

En resumen y para no alargar demasiado la cosa, Oro Negro viene a ocupar un espacio de larga ausencia en una zona muy comercialmente nutrida y en crecimiento, donde le faltaba a mi parecer un lugarcito para pasar una tarde en un lugar confortable y con buena atención. El orden y limpieza general, la variada carta de la bebida negra y la posibilidad de tomarse una cervecita si la garganta lo demanda demuestra lo que hablo. Por otro lado me hubiese gustado ver alguna torta caserita o tarta de esas frutales como para acompañar en té. Dejamos la propuesta para un futuro.

Que este Oro Negro no sea un recurso no renovable, así que esperenos en otra vuelta!




  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Como lo reseñó magistralmente el Catador Templario, Sin Buscapina volvió una tarde a sus orígenes. Santa Fe permite estas cosas, en la primavera y el verano estar tomando algo fresco y comiendo una picada al aire libre -repelente de por medio-, no tiene precio ni comparación... y cuando llega el fresquito, los días se acortan y nos vemos obligados a dejar las veredas o patios cerveceros para buscar interiores calefaccionados, aparecen las inigualables tardes-noches cafeteras. ¿Cómo resistir cuando uno pasa distraído y el aroma del café lo llama a hacer una pausa, dejar el frío y el ruido en el exterior y cargar pilas con un "feca" con medialunas? Y si es con amigos y hablando de "la vida en otros planetas", las conspiraciones mundiales, o si Colón o Unión van a salir campeones, mucho mejor todavía.

¡Ah, sí, Oro Negro! No puedo más que adherir a los elogios de Zero Alcohol sumando además un voto positivo también para el café vienés, una verdadera joyita. Otra cosa: el lugar es chiquito, es verdad, pero tiene una planta alta que todavía no está habilitada. Supongo que cuando el frío se instale definitivamente se pondrá a disposición y ampliará la capacidad. Hemos descubierto Oro Negro con una primera impresión sobresaliente, ¡seguramente volveremos!



 ZERO ALCOHOL


Cuando la tarde del jueves santo amenazaba con convertirse en una nueva odisea al estilo noche de San Patricio, el único oasis existente en el barrio María Selva abrió sus puertas para inaugurar esta reedición de las tardes de café de los peñistas, inédita sin embargo para los lectores del blog.

Una grata sorpresa. El local es realmente chico, pero lo que ofrece supera las expectativas. La atención fue realmente destacable. La carta ofrece también más de lo que ibamos a buscar: además de una hoja entera de variedades de cafés y bebidas calientes, se incluyen vinos, cervezas, licuados, espumantes, tablitas de fiambres, madalenas y medialunas de distintas clases, tortas (aunque esa tarde no tenían), sandwichs y unos tostados que recomiendo. El submarino negro que pedí estaba algo frío, pero el posterior mini-capuccino llegó a la temperatura justa. Los precios, por su parte, están dentro de las posibilidades del peñista promedio.

Un muy buen lugar para calentar motores en esas tardecitas heladas de Santa Fe.





 Calificación General

 
3.78


viernes, 13 de mayo de 2011

Orígenes

Se vienen novedades en Sin Buscapina, y para comprender los cambios, compartimos hoy una crónica sobre los orígenes de las peñas, hace casi exactamente un año, de puño y letra de uno de los socios fundadores.



SIN BUSCAPINA, LOS ORÍGENES DEL MITO Y LA VUELTA A LAS RAÍCES. 

Por El Catador Templario


Revolviendo y ordenando entre papeles, libros, carpetas, encontré un conjunto de cómics de épocas anteriores, cuándo la lecturas asiduas de estos tebeos ocupaban parte de las horas de esparcimiento entre el estudio y demás obligaciones. Título éste que me llamo la atención donde se relataba los inicios de uno de los personajes más famosos que componen el mainstream del cómic americano. El personaje era Wolverine y el cómic era Origins.

Y esto me trajo a cuenta que no se había hecho una reseña con todas las letras del nacimiento de este espacio, que semana tras semana compartimos en el éter de la web. Los días de otoño, fríos, con hojas doradas por doquier y viento silbando entre las persianas, originó el clima propicio para detenerme a redactar estas líneas, y ahí va....

Sucedían unos días muy similares, pasado un año a esta fecha. Transitaba yo por las calles del centro santafesino, en parte peatonal en parte calle con vereda común hacia un destino en el este de la llamada "recoleta santafesina". Iba a tomar una práctica de una disciplina que había comenzado a incursionar desde hacía poco tiempo. La memoria me recuerda que a posteriori de los personajes que van a tomar protagonismo en breve, vivíamos una época de sincronismos. Término acuñado por el psicólogo Carl Gustav Jung, el sincronismo define a la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de una manera acausal. Quién quiera estudiar más de esto ruego se remita a Jung o al disco Synchronicity de The Police.

El hecho fue que adelantado un poco a mi horario de clases resolví pasar el rato mirando libros en una librería de calle San Martín, a pasitos de la confitería "Las Delicias". Allí estaba yo entre libros de todo tipo, siempre atento a alguna lectura atractiva. Quiera el sincronismo, el macrocosmos o la pachamama mediante, ingresaron por la puerta del local dos ilustres personajes que en futuro llevarían los seudónimos tan identificatorios de El Barón de la Cerveza y Zero Alcohol.

Luego de las presentaciones y salutaciones de rigor, intercambiamos algunas palabras con quien atendiese el local, conocido de los tres, para luego de despedirlo y situarnos nuevamente en la vereda de la librería. Allí según me comentaron, recalaron luego de haber ido a lo que creían ellos sería la velada inaguratoria de cierto curso en las inmediaciones de la FIQ (facultad de química). Tal curso había sido pasado para la semana venidera, con lo cuál mis amigos decidieron volver sobre sus pasos hacia el centro pero con rumbo indefinido.

Puesto que las circunstancias nos juntaron resolvimos sin mucha palabra celebrar la casua/causalidad sentándonos en algún café.
El primer lugar elegido luego de caminar unas cuadras fue el café Havana situado en la peatonal. No me pregunten porqué, pasamos antes por otros locales pero quizás fue la combinación de buenas variedades de la bebida oscura con una oferta de alfajores de reconocida calidad y otras exquisiteces lo que nos decidió en este sentido.

Entre buena conversación y mejor café la tarde se fue retirando. Salíamos ya, cuando los comerciantes cerraban sus puertas y los cartoneros comenzaban su faena diaria. Antes de despedirnos hicimos una propuesta que sonó como casi una promesa: la de volver a juntarnos la próxima semana. Y desde allí no hubo vuelta atrás.

Nuevas localizaciones fuimos visitando, otros amigos/as se fueron sumando, nuevas charlas y debates se fueron dando. Poco a poco fuimos inmiscuyendo en esa especie de cultura del café que tanto hacen las famas de ciudades como París, Venecia o el mismo Buenos Aires. Pero no hablando del estudio de la planta, sus variedades y calidades y su degustación, sino desde el lado sociológico, desde la amistad y de lo que le sucede a uno cuando "pacta" encontrarse con un amigo a tomar un café.

La mixtura de todas esas cosas se fueron plasmando reunión tras reunión hasta la llegada de las temperaturas más templadas y la necesidad de mudar del Café hacia otras locaciones donde degustar algo que hace tan referente al Santafesino: los Lisos y las Picadas.

Es en el verano y en uno de estos mitines gastronómicos donde nació la idea del blog. Donde nos encontramos como comentario de mesa resaltar las virtudes y los defectos de cada sitio que visitábamos y donde surgió hacerlo extensivo al resto de la gente.

Hoy vuelven las corrientes de aire frío y esa necesidad de acercarnos a nuestros orígenes. Por lo tanto nos encontraremos haciendo reseñas de lugares recomendados donde, antes del atardecer y a posteriori de la jornada laboral, uno puede sentarse a leer el vespertino, navegar en internet o disfrutar de la compañía de amigos/as. Eso sí. Con una taza de café en la mano.