viernes, 20 de enero de 2012

¡Ojo con la camorra!

Lugar: La Camorra - Fiambrería Restó
Dirección: Ituzaingó 2164
Octubre 2011


  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Nuestros colaboradores nos pasaron el dato, y el nombre, la verdad, llamaba la atención. Así que fieles a ese espíritu arrojado que los caracteriza (arrojado a un container de basura a veces), Sin Buscapina llegó en gran número a La Camorra. El lugar tiene tres sectores bien definidos: el restó, que está al frente, muy agradable a la vista e ideal para disfrutar platos que no probamos esa noche pero que quedarán para alguna otra visita; una galería cubierta, y al fondo un patio cervecero con una parrilla. Los peñistas optaron por ubicarse en la galería cubierta, ya que la noche era bastante fresca, pero en el verano ese patio cervecero deberá ser evaluado también. No más ubicarnos, pensamos en la bebida, y en mi caso particular, pensé en los lisos. Primer punto oscuro: no hay lisos, aunque me los prometieron para "la semana que viene". Para cuando lean esto ya deberían estarlos ofreciendo, pero esa noche me quedé con las ganas. El precio elevado de la pinina en botellita verde fue lo segundo que no me gustó, y, en consenso con el resto de bebedores de alcohol, optamos por pedir la Schneider de litro (no habiendo más que dos marcas para optar). Apenas llegó la primera botella, inserta en un recipiente con hielo para conservar su temperatura, se desencadenó un gran debate. Los peñistas, por principios, jamás se dejan caer en frivolidades y discusiones huecas, siempre los intercambios intelectuales giran alrededor de temas trascendentales para la raza humana, así se formaron rápidamente los dos bandos, y cual si se tratara de la pelea Gobierno Nacional-Clarín, unos se encolumnaron del lado de quien suscribe, otros hicieron causa común con Zero Alcohol, abanderado de la facción contraria. El debate tenía que ver con el correcto nombre del recipiente que contenía la cerveza: ¿BALDE -como sostenía Zero y compañía- o FRAPERA -como lo nombraban este humilde servidor y sus fieles-? Dejaré abierto a que los seguidores de Sin Buscapina opinen sobre este punto a los fines de definir un pleito que acabó en tablas. Y hablando de tablas, voy a ir al punto que menos me gustó de la noche: LA TABLA para 4 personas que pedimos algunos, llamada DON VITO CORLEONE. Mi molestia tiene origen en que si pregunto si la picada es REALMENTE para 4 y me sostienen la mirada diciéndome que sí con convicción, que 4 se llenan, y a pesar de que insisto en que somos 4 famélicos peñistas y pido sinceridad en el tamaño de la tabla, me siguen diciendo que me quede tranquilo, que alcanza... y después COMIENDO SÓLO 3 de la picada para 4 todavía nos resulta escasa... A ver, si en lugar de nosotros, peñistas tendientes al uso de la palabra y que transitan un sendero de paz y espiritualidad, hubiéramos sido Don Vito Corleone y tres de sus "muchachos", la historia hubiera terminado con las "tartamudas" saliendo a relucir para limpiar la afrenta de usar el nombre de Don Vito para asociarlo a esa tabla. Teniendo en cuenta el precio elevado, y comparando con otros lugares que hemos visitado, esta picada, creo, fue de las más decepcionantes. Dejo a los otros "compañeros de tabla" que se expresen sobre ella. La Camorra de todas maneras es un lugar visitable, más allá de mi experiencia personal, todo lo demás que se pidió en la mesa era abundante y tenía la mejor pinta. Le auguro éxito este verano, pero tiene cosas a mejorar para que sea una opción que prevalezca sobre las otras muchas que hay en la zona y en Santa Fe en general.

 





  ARMANDO BARREDA


Antes que nada quiero aclarar una cosa, para mi se dice "frapera", el balde es un elemento que asocio a la limpieza. Ahora si, mi impresion de "La Camorra". En principio hacía años que no frecuentaba esa parte de la ciudad así que encontrar el lugar fue para mi casi un juego de memoria. Por otra parte me encontré con otra vivienda típicamente italianizante adaptada a Restó, en este caso muy bien adaptada hay que aclarar. Me gusto el lugar y su ambientación, como señaló el Barón era una noche algo fresca y aun así pudimos disfrutar tranquilamente de la galería, pero el local brindaba muchas mas alternativas, tenías el patio, un living o el salón propiamente dicho, para todos los gustos.
En cuanto a la comida, fui uno de los que optaron por la bandeja y bueno, me quedé con ganas, no era una mala bandeja pero definitivamente no alcanzaba para los que eramos, una pena, porque como ya fue expresado el resto de comidas pedidas fueron mas que abundantes. La atención fue buena y los precios razonables por lo menos de lo que yo consumí. Una mención especial para un detalle, con la cerveza, nada de los conocidos palitos o maníes, sino los clásicos pero hoy raros lupines, que fueron muy bien recibidos. En general quede conforme con el lugar que conocí. Hay detalles, siempre los hay, pero se los adjudico mas a un "estamos empezando" que a otra cosa, un ejemplo: los lisos, que hoy tengo entendido ya hay.  La Camorra es un buen lugar con variedad de opciones para disfrutar, densen una vuelta y prueben, seguro que no salen defraudados.
 


  ZERO ALCOHOL


Restó, palabra con la que no me llevo demasiado bien. Por eso entré con desconfianza, mirando los sillones del frente cual living al aire libre, y las mesas distribuidas en una amplia pero irregular galería cubierta. La atención no fue la mejor, me dio la impresión de que la chica que nos atendió estaba desbordada por la situación, demorando la atención aún cuando el sitio no estaba completo. Que solo hubiese lupines como condimento le restó puntos a la situación: me quedé con hambre hasta la llegada del plato principal: la malograda picada que tan bien describió el Barón. Ver a tanto careta comiendo sushi en los alrededores (tengo una opinión bastante intransigente sobre el tema de la cual no escucharé críticas) también contribuyó a hacer poco agradable la estadía. Pero lo peor vino cuando llegó la cuenta: precios desproporcionados para un servicio que no valía tanto. Y respecto a la discusión FRAPERA/BALDE, no entraré en la trampa pseudointelectual de los otros comensales. La verdad finalmente triunfará.
 

















 Calificación general


2.9

jueves, 15 de diciembre de 2011

Regreso con "masomenos" de gloria

Lugar: Citi Recoleta
Dirección: 25 de Mayo y Santaigo del Estero
Setiembre 2011


  ZERO ALCOHOL

Lo prometido era deuda, y volvimos a uno de los mejores lugares que supimos visitar durante la pasada temporada otoño-invierno, esta vez inaugurando la primavera. Que como sucede en Santa Fe, es templada a la tarde (cuando llegamos al lugar lo hicimos en mangas cortas), y fresca un par de horas después (nos fuimos con las camperas puestas). Mi objetivo principal era revivir la impresionante porción de torta que durante la cena anterior nos sirvieron de postre. Por eso encargué para empezar un café con leche con tostados, para calentar la barriga. La bebida vino en taza grande y espumosa. Una delicia. Y los tostados resultaron abundantes. Tanto que casi me olvido de mi misión. La cosa que cuando pido la super porción de selva negra, lo que llegó fue… una sombra de lo que en su momento nubló mi raciocinio. Exactamente la mitad de tamaño. Una decepción absoluta, que no impidió que la comiera con avidez. Y que decida volver una tercera vez para desempatar.
 



  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Como en la entrada "Recoleteando" ya se describió en detalle el lugar, voy directamente a los bifes (o, en este caso: a los postres): Tarde de peña reducida, de clima raro, pero que daba para el cafecito como pocas. El mozo, si bien parco y de gesto adusto, poco dado siquiera a una mueca que expresara algún tipo de sentimiento positivo, (intuyo que es el mismo que en alguna tarde del cruel verano santafesino le dijo a nuestra seguidora La Dulce Dama que "el aire acondicionado no se prende hasta la noche") cumplió sin embargo con nuestro pedido en tiempo y forma. Disfruté una delicia de café con leche acompañado de un mixto de jamón y queso que no se quedaba atrás, hecho con el pan bien fresco aunque se hubiera agradecido que ostentara un tamaño más significativo. Quedé con ganas de más, ergo: con lugar para pasar a lo dulce. Ahí llegó la hora de volver a testear la mentada "Pastelería de Gladys", que fuera el elemento desequilibrante a la hora de valorar la primera visita de los peñistas a la City Recoleta hace meses. En mi caso, al haber disfrutado antes de la monstruosa selva negra -que como ya mencionó Zero Alcohol pasó (haciendo una analogía con los monstruos) de ser Godzilla a Godzuki-, opté por la sugerencia del día: la tarta de frutillas. Y me alegro de mi elección. Como lo podrán apreciar en el registro fotográfico, la tarta tiene toda la pinta, pero no se quedaba sólo en apariencias, al ser devorada dejó a este humilde peñista deshaciéndose en elogios para con Gladys, sea quien sea. ¡Estoy soltero Gladys! Después, pagamos y salimos al fresco de la joven noche emprendiendo el regreso a nuestros hogares con la pancita llena y el corazón contento. Me anoto para la tercera visita, Zero Alcohol. ¡Contá conmigo para ese desempate! 









  



Calificación General



3.6

martes, 29 de noviembre de 2011

"LA" esquina

Lugar: Chopería Santa Fe
Dirección: San Jerónimo y Boulevard Pellegrini
Setiembre 2011
  ZERO ALCOHOL



Ubicado en una de las esquinas clave de Santa Fe, el sitio es uno de los preferidos de la noche santafesina en épocas donde el calorcito empieza a apretar. Hay varias opciones para ubicarse: vereda (amplia), interior (donde el espacio ya no sobra tanto), y un patio interesante que fue el que ocupamos, al fondo, en una larga mesa que terminó llenándose. El mozo desde el primer momento se preocupó por que no nos faltara nada. Cuando estuvimos todos, la elección obligada fue la tabla de pizzas de distintas variedades, a buen precio, sabrosas,  y que siempre alcanza para satisfacer a todos. Por su lado la gaseosa llegó bien fría, algo oportuno en una noche templada como esa. Para la próxima quedarán los sandwichitos, otra de las tentaciones de la época veraniega.
 


  ARMANDO BARREDA


Animada noche la  peña en La Choperia Santa Fe. Desde el vamos  arrancamos con una muy buena elección , el patio. Ya antes había concurrido al lugar y puedo garantizar que en el salón esa noche casi no podía escuchar a la persona que tenia al lado, pero en el patio no tuvimos ese problema. La suerte también nos dio una mano con la presencia de un mozo realmente atento a su trabajo, al nivel de los mejores, y hago hincapié en este tema porque la atención siempre me pareció uno de los ítems mas importantes a tener en cuenta,  no solo en la sugerencia y venta, que si lo vemos objetivamente es definitivamente su trabajo, sino también en hacernos pasar un momento realmente cordial a los esa noche presentes. ¡¡¡Hasta su face nos dio!!!

Dicho esto, me dedico a comentar lo que cenamos esa noche. La mayoría adoptamos la sugerencia de la pizza y  creo que fue una decisión acertada. A diferencia de mis compañeros no comí la de palmito, pero quedé más que satisfecho con las otras opciones: los lisos impecables y finalmente con respecto al postre coincido absolutamente con el Barón ya que yo también me incliné por las frutillas con crema.
En fin, el balance de la noche fue más que positivo, La chopería es ya un clásico santafesino y es altamente recomendable como opción para ir ya sea con amigos o familia.
 



  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Larga y animada mesa la de esa noche de Septiembre donde el invierno y la primavera se peleaban por prevalecer. Como lo marcó ya Zero Alcohol, la primera buena sensación la aportó el mozo, que siempre estuvo atento a nuestras necesidades. Me hizo pensar en el de la tristemente célebre noche de San Patricio en el Bar El Parque de Avda. Freyre y Juan de Garay, porque las diferencias entre la onda de uno y otro (comparando dos personas que hacen el mismo trabajo), serían más o menos las diferencias que hay, por ejemplo en el mundo de la magia y el ilusionismo, entre Criss Angel y el mago sin dientes. Adivinen cuál es cuál. Bien, el siguiente punto a favor llegó casi enseguida: largué con lisos, siempre ricos, dos dedos de cuello, a la temperatura ideal, y después, casi sin demora llegaron las pizzas. En este apartado llega la primera crítica y difiero con Zero Alcohol: las variedades no fueron parejas para mi gusto. De mayor a menor: 1) Provenzal, 2) Napolitana, 3) Especial, 4) Palmitos, siendo la primera una delicia, y la última (que era la que más expectativas me generaba) apenas aceptable. De postre pedí una copa de frutillas con crema y ahí tampoco quedé muy conforme. El precio bastante elevado. La copa grande y las frutillas muy ricas, pero esperaba crema chantilly... no crema común. De cualquier manera nada grave. La noche en la Chopería, en un balance general, fue más que agradable, es un lugar que ya se convirtió en tradicional y que es una opción ideal para peñas numerosas. El interior, sin embargo, es bastante ruidoso, si pueden, este verano disfruten de la vereda o del patio. Picadas, o pizzas y... ¡Que corran esos lisos! ¡Salud!

 










DR NO


El regreso más temido, jejeje. Aprovecho para saludar a mi club de fans que se multiplica exponencialmente por toda la región. Los quiero. Y a los otro, vaffanculo ragazzi!!! Poniéndonos en tema tengo que disentir con mis compañeritos de tertulia respecto a la atención dispensada. El mozo resultó un cargoso bárbaro, de esos que te interrumpen cuando estás hablando con tus amigos sin que lo llames. ¿Buscando la propina acaso? Gracioso fue el momento en que un compañero le jodió la noche y se quedó con una mesa que era el doble de la nuestra. Bien hecho por distraído.  Hablando de la comida (esto dedicado a los que dicen que critico pavadas y no lo importante), les digo que las pizzas estuvieron bien, pero la de palmitos dejó mucho que desear. Compartí frutillas con Armando Barreda y para nada quedé conforme. Y las copas de los postres eran puro vidrio y poco contenido. Les aconsejo ir a una heladería cercana si quieren postre.












Calificación General


3.25

lunes, 21 de noviembre de 2011

"Sanguchitos" y cafecito al paso

Lugar: La Esquina – bar – cafetería - pub
Dirección: San Jerónimo y Eva Perón
Setiembre 2011

Luego de una ausencia de varias semanas vuelven las críticas de Sin Buscapina. Atención que el viernes publicamos una nueva.






  ZERO ALCOHOL

Viejo luqar de reunión para gente sin muchas exigencias. Lugar oscuro y de aspecto descuidado, tiene como principal mérito la oferta del café con leche abundante y los tostados que son una delicia. Como valor agregado tenemos un tele y algunos diarios del día para el que busque lectura al paso, además de una vista  privilegiada en plena arteria céntrica. La gran contra: a las 20 horas bajan la persiana. Y al contar con una sola chica atendiendo, pedirle algo cuando se resguarda detrás del mostrador puede convertirse en una tarea complicada.
 



  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Cuando mi compañero Zero Alcohol habla de "gente sin muchas exigencias", no exagera. El lugar es lúgubre, con luces ambarinas que le dan un ambiente melancólico y hasta triste. Un televisor viejo, sin control remoto, que casi siempre está en Canal 26; casa antigua, con heridas propias del paso del tiempo que no han sido bien curadas al momento de decidir su reapertura como bar; baños en pésimo estado, con puerta sin picaporte y otros detalles que no vale la pena seguir describiendo, mejor olvidarlos. Habitués heterogéneos. Recuerdo alguna anciana mujer que apenas se podía tener en pie, que llegaba, daba cuenta en tiempo récord de una cerveza de litro y se retiraba con paso aún más vacilante que al llegar, debiendo en algunos casos ser asistida para volver a su casa. En invierno hace frío, en verano se siente el calor. Y a pesar de todo, este lugar nos sigue convocando. Seremos verdaderas personas sin demasiadas exigencias, o sin ellas directamente. Habrá algo en esta esquina que nos atrae, que nos genera empatía o identificación, porque por mucho menos los peñistas hemos levantado campamento y no hemos vuelto a pisar otros lugares en condiciones mucho mejores que éste... Tal vez tengamos algo de masoquistas, (o de boludos dirá alguna voz por ahí)... o será, tal vez, que el café con leche con tostados y/o jugo de naranja exprimido, los desayunos/meriendas con recipientes llenos de medialunas, tostadas, manteca, mermelada, etc. a precios casi inmejorables hacen magia... Será que de este lugar tengo los mejores recuerdos de los inicios de Sin Buscapina, con días en que ni siquiera lluvias torrenciales nos hicieron desistir de nuestra reunión de jueves a la tarde, y en donde se han dado las mejores (y también más absurdas) charlas, o grandes festejos de cumpleaños o días del amigo. No puedo dar un por qué con objetividad (creo que rara vez puedo), creo que para lugares como éste nos falta un apartado en la grilla de los puntajes: "mística de café", podría ser. Ahí, creo que se llevaría el máximo puntaje. Y con eso, al menos para este peñista, todo lo demás se perdona.
 







Calificación General


3.2