lunes, 16 de julio de 2012

Un Nono suelto en Candioti

Lugar: Il Nono Restaurante
Dirección: Necochea 3885, esquina Luciano Molinas
Junio 2012
ARMANDO BARREDA



Fría noche santafesina la que escogimos para mi primera visita al comedor y esta vez el menú venía casi cantado, pastas, así que en compañía de zero alcohol y el Barón hicimos punta y fuimos los primeros en llegar. El local no es muy grande y teníamos miedo de no conseguir lugar, por suerte todo salio a pedir de boca y no hubo problema alguno.
Apenas arribamos nos ubicamos y optamos por seguir la sugerencia de los muy atentos mozos: nos pedimos unas empanaditas. En mi caso al horno, de cebolla y queso, y opté por acompañarla con unos lisos y tengo que aclarar que tuve dos gratas sorpresas en este caso: la primera, me trajeron lupines, y la segunda fue que con cada liso que pedíamos venían los correspondientes ingredientes y ésta es una costumbre que ya casi se ha perdido en mi ciudad. También debo confesar que no le dí oportunidad a ninguno de mis compañeros con los lupines, lo siento, es que me gustan mucho.
Promediando la noche llegaron el resto de los peñistas, así que arrancamos con las pastas. Me incliné por unos ravioles de ricota con salsa mixta, muy ricos, y por sobre todo muy abundantes. Lo suficiente como para hacerme desistir del postre.
En resumen "El Nono" es un lugar muy familiar, bien barrial, incluso tienen comida para llevar y durante toda la noche pude ver que muchos vecinos se inclinan por esta opción, y por sobre todo muy tradicional de barrio Candioti. Es una más que recomendable opción cuando tenés ganas de disfrutar unas ricas pastas, con buena atención y mejores precios. En mi caso pienso volver, me quedaron algunos tentadores platos por probar.


 






EL CATADOR TEMPLARIO


Tras años y años que se sucedieron transitando las veredas de ese querido barrio ya sea por tener amistades, vinculaciones o simplemente por gusto, me tocó de una buena vez internarme en esas viejas paredes para degustar algunos de sus platos que tan famoso lo han hecho.
Debo confesar que le daré una revancha en la época veraniega para degustar algún liso con picada, pero voy a diferenciarme del resto de mis compañeros peñistas respecto a lo gastronómico. A decir verdad esa noche ya me había hecho la película de un abundante y - resalto - SABROSO plato de pastas. Lo de abundante, puede ser, mi plato de ravioles de ricotta lo era, pero lo de sabroso, ahhh, lejos, lejos.
La mayoría de los locales de pasta, en el caso de las pastas rellenas, son muy pocos los que la producen artesanalmente. Se entiende por supuesto ya que lleva varias horas hacerlas y son muy perecederas. Pero hay una diferencia entre presentarte un plato de pastas y uno de una masa amorfa de cosas que se desarman dejando al descubierto el relleno. La salsa, yyyyyy, como si hubiese destapado una de esas botellas de vidrio con puré de tomate, pongo un poco en la sartén pa' calentar, sal y chau picho. Los de mi compañera que eran de verdura (los ravioles, digo) estaban mejor logrados. Punto alto para lo mencionado del tema del queso coincidente también con el postre.
En el balance, una desilusión de un lugar que durante años no visité y quizás por eso la decepción es mayor.

 








 LA CONDESA DESCALZA


Alguna vez, hace ya algunos años, el lugar se llamaba El Nene, y hacía unas pastas de antología. Con ese recuerdo es que fui. La verdad es que no me defraudó, los dueños cambiaron y la nonna que hacía los fideos a pura fuerza de brazos, debe haber pasado a mejor vida, pero la pasta sigue siendo abundante y muy buena.
Pedí canelones de verdura con salsa blanca y tucco, estaban muy buenos pero, al igual que en la mayoría de los restaurantes y en la casa de mi mamá también, estaban hechos con panqueques, nada que ver con la verdadera masa de los canelones, que es similar a la de los fideos y que  antes de admitir cualquier relleno, debe ser cocinada en agua hirviendo y luego sometida a un baño de maría inverso, esto es, con hielo. Eso era lo que esperaba comer, así y todo no quedó ni el recuerdo.
Algo para destacar, el queso rallado es de verdad, no de paquetito, y te lo sirven en quesera, cosa de usar la cantidad que quieras, sin culpa alguna.
De postre, pedí Flan casero con dulce, no era wuaw, qué maravilla!, pero se dejó comer sin problemas.
La atención fue bastante buena, y si algo tengo para reclamarle al local, es la falta de calefacción; que si estás sentado cerca de la puerta y afuera hace -2ºC, te complica un poco la noche.

 

  EL BARÓN DE LA CERVEZA


 En una noche donde hacía frío con toda la furia, era obligatorio castigarse con una buena pasta italiana. Lamentablemente tuve que castigarme con delicadeza por problemas hepáticos, así que opté por unos tallarines con tucco acompañados de una gaseosa en lugar del tinto reglamentario. Punto a favor en el apartado bebida: está presente el siempre bienvenido envase "familiar" de vidrio, lo que aplaudimos y destacamos. Ahora, en cuanto a la pasta, si bien quedé conforme, como ya lo mencionó mi compañero peñista El Catador Templario, al tema le falta sabor. Tampoco es que a mis tallarines le quede bien el calificativo de "insípidos", pero sí estaban lejos de -por ejemplo- el sabor de Ariadna, aunque para ser justos y poner las cosas en su lugar, todavía le sacan una ventaja considerable al Club Candioti. Los primeros en llegar -mientras esperábamos que la mesa se colmara de peñistas-, pedimos unas empanaditas de entrada, en mi caso de jamón y queso, que se dejó devorar muy bien, y también, en el marco de una excelente atención durante toda la noche, nos acercaron unas tostadas con algo verde arriba para ir picando. No las probé, pero parecían buenas. Después de los mencionados tallarines, de postre disfruté un más que decente flan con dulce de leche que, como dijo la Condesa, colmó las expectativas. Los precios de este reducto son su fuerte. Absolutamente nacionales y populares, inclusive tienen un menú económico los mediodías de lunes a viernes, así que a tener en cuenta para estas épocas donde el presupuesto peñista no da para demasiados lujos. En definitiva, si buscan un ambiente familiar, tienen ganas de pastas caseras y no hay mucho en el bolsillo, ahí está Il Nono, vayan que seguro se llenan (no los bolsillos, sí el estómago).

 

 
Dr NO

Bue, bue, bue. Digo yo, si van a poner nombres en otro idioma, ¿¿¿no estaría bueno saber cómo corno se escribe??? Il Nonno se vuelve a morir si ve semejante barrabasada escrita en letras de molde!!! En fín. Pasando al lugar propiamente dicho, un poco tétrico che, me recuerda a algunas cuevas que tuve como base de operaciones. ¡¡¡Un poco más de color y a aclarar esas paredes!!! Parece el mausoleo donde mataron a Drácula. En cuanto a la temperatura ambiente, a algún friolento le habrá parecido muy lindo, pero yo casi me cocino esa noche. Por suerte después apagaron un poco la calefacción. ¿Qué? ¿Qué opine sobre la comida? Sólo una reflexión: Pastas eran las de mi abuela, parece que ha pasado de moda que tengan gusto a algo. ¿Quedó claro?

 











Calificación General


3

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