lunes, 6 de junio de 2011

This is... Liverpool

Lugar: LIVERPOOL RESTO BAR
Dirección: Pedro Vittori y Mariano Comas
Mayo 2011



  EL BARÓN DE LA CERVEZA


Pedro Vittori y Mariano Comas... esquina conocida por los fundadores de Sin Buscapina porque en un pasado que algunos queremos olvidar, las circunstancias nos hicieron ocasionales vecinos. En esa época (imágenes en blanco y negro con melancólica música de tocadiscos) funcionaba aquí una pollería que supo darnos muchas satisfacciones en mediodías de sábado donde degustábamos esos pollitos con chimichurri y fritas o sus inolvidables hamburguesas... Lustros después, la revisitamos una noche de jueves, buscando descubrir qué ofrece al peñista este bar que no hace mucho abrió sus puertas. 

Para empezar, como la jornada estaba más cerca de ser primaveral que otoñal, nos ubicamos afuera... y acá está el primer detalle incomodante: poca luz en el exterior, producto de dos cosas: 1) la calle no da la iluminación suficiente, y supongo que como no falta mucho para el invierno y pronto van a desaparecer las mesas en la vereda, no van a invertir todavía en un reflector que nos evite tener que valernos de la linterna del celular para leer la carta o distinguir si la comida está bien cocida o no. Y 2) atentaba contra la visibilidad una sombrilla desplegada, que si bien criticamos en un principio, resultó ser imprescindible para no sufrir la lluvia de hojas secas de los árboles en los platos y volvernos vegetarianos forzosos. 

Sobre la comida, la verdad es que no me puedo quejar. Hay pizzas, tablas, minutas, platos gourmet que aunque no en una variedad sobresaliente, sí es celebrable que no es verso que estamos en un restó, como por ahí pasa en otros lugares que de restó tienen nada más que el nombre. Los precios están bien, sin motivar fuegos artificiales. Compartimos unos "sanguches" con pan baguette a modo de entrada y después en lo personal me deleité con un "lomo a la crema de olivas verdes con vegetales rostizados". No defraudó, aunque si no me hubiera comido antes el citado sandwich hubiese resultado algo escaso. En el apartado "bebidas", sufrimiento, aunque no por culpa de Liverpool. 

No pude tomar cerveza esa noche gracias a mi dentista a la que le mando un gran saludo y agradecimientos, me vi forzado a secundar a Zero Alcohol en su cruzada inquebrantable respetando el templo sagrado de su cuerpo y tomé una "pecsi", mirando de reojo y con baba recorriéndome las comisuras de los labios las pintas y balones que consumía y elogiaba la pareja de peñistas amigos que tenía a mi derecha y el invitado rezagado, que llegó tras cumplir obligaciones laborales y se sumó al consumo de la gélida bebida dorada. 

En interiores Liverpool gusta mucho, no es muy amplio pero está muy bien, tiene pantalla para disfrutar de videos musicales o algún partido, y el ambiente es copado para estirar las peñas o directamente irse después de comer a tomar algún trago y escuchar música. Le auguro éxito. Nos fuimos cuando la temperatura de la noche se había puesto más acorde a la lógica del calendario, con la satisfacción de otra noche de peña muy disfrutada. ¡Salud! (Por esta vez brindo con "Pecsi")



 ZERO ALCOHOL



Lugar no apto para tempraneros como nosotros. Recién 20:30 las mesas estaban listas como para sentarse a degustar algo mientras calentaban el horno de la cocina. Es cierto, el lugar es un tanto oscuro, pero creo que hay cierta intencionalidad para acaparar a gente que busca pasar desapercibida. La onda restó no me vá demasiado, tengo que reconocerlo. Esos platos de nombres extraños y sofisticados donde vale más la “creatividad” antes que la función alimenticia, se los dejo a otros. No obstante el “lomito” en baguet gigante con papas  y morrones y no recuerdo que más satisfizo mi gula ampliamente. La llegada de mi pedido (luego de una tardanza injustificada por la poca gente que había), despertó la envidia del resto de los comensales: resultó el más abundante de un conjunto de comidas que quedaban diminutas dentro de los gigantescos platos. Platos que ocupaban toda la mesa sin necesidad. Pero el final fue feliz, y como las apariencias engañan, lo que parecía escaso terminó llenando los estómagos de los presentes mientras nos deleitábamos con las anécdotas íntimas de la parejita de enamorados que compartieron la velada. El lugar es chico, así que mejor llamen para dejar sus reservas si piensan ir demasiado tarde. Y un dato extra: por lo visto esa noche, parece ser el lugar preferido por las peñistas mujeres.

PD: ¿qué encontramos en la carta?   Sandwichs con pan baguette, lomitos, cazuelas, pizzas, torres de creppes, ensaladas, salteados al wok, y por supuesto, platos gourmet.



 





Calificación General


3.54

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